REFLEJOS

Lo difícil es reconocerse pero los reflejos siempre están ahí, aunque les esquivemos la mirada. Y no solamente son los espejos los que nos ponen frente a frente con quienes somos, a veces es la quietud del agua, a veces formas difuminadas jugando con la luz en un cristal y en otras ocasiones la imagen no es tan evidente porque no es la vista quien la capta.

Cuando tenía 11 años un buen amigo de la familia me regaló un libro que me atrapó al instante, «La historia interminable» de Michael Ende. Está escrito a dos tintas, roja y verde porque Bastián, el protagonista y lector de también 11 años, lee al joven y valiente Atreyu emprendiendo una búsqueda para salvar su mundo. A lo largo de esta aventura Atreyu debe pasar distintas pruebas y una de ellas consiste precisamente en mirar de frente a un espejo que no reflejará su imagen sino su verdadero yo. Este es el punto de intersección en que Bastián se lee a sí mismo reflejado. Ambas realidades se entrecruzan así de forma magistral. Comprensiblemente, con 11 años no supe entender el calado de esta escena, lo hice mucho tiempo después, ejerciendo de tía en un pequeño cine independiente de barrio donde reponían la película basada en el libro.

En psicología «la técnica del espejo» se parece a la prueba de Atreyu. Consiste en observarse, esta vez en busca de cualidades positivas, en un ejercicio de introspección para mejorar la autoestima personal. Yo soy más amiga de observar también esas cosas mías no tan positivas, al fin y al cabo me pertenecen tanto como las otras e ignorarlas no las elimina. No siempre necesito cambiarlas, a veces reconocerme en ellas es el primer paso para aligerar lastre y entender que soy tan humana como cualquiera.

Pero más allá de reunir humildad y valor para mantener la mirada puede suceder, como en el libro, que reflejo y reflejado se confundan. A mí me ha pasado alguna vez, muy pocas, que me he encontrado con alguien que me insufla una fuerza desbordante, una vida valiente y repleta de cosas. Las vidas paralelas de los personajes se entrecruzan y se retroalimentan, igual que las de Bastián y Atreyu. He tenido la fortuna de ser también protagonista en otras historias interminables.


Cristina González Castro

EXPERTA EN EJERCICIO Y CÁNCER, EN MARCHA NÓRDICA, COACH Y DIVULGADORA

  • Grado en Radioterapia y Oncología por la University of London
  • Grado en Ciencias del Deporte, la Salud y el Ejercicio por la University of Surrey
  • Posgrado en Psicología Positiva Aplicada y Psicología del Coaching por la University of East London

VOZ PROPIA

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