FAROLAS

Nos acababa de decir que volvíamos a casa pero mi hermana y yo imploramos una última carrera que mi madre no tuvo más remedio que aceptar. Era la gran final, estaba en juego el Campeonato del Mundo, respiré hondo concentrada en la farola que marcaba el punto de retorno hacia la meta. La salida fue muy buena y me puse en cabeza pero mi hermana me seguía de cerca y al llegar a la fatídica farola nos tropezamos y salí despedida impactando de lleno contra ella. Aquella tarde no hubo ni podio ni gloria. Aturdida vi cómo las gotitas de sangre salpicaban mis zapatillas y la expresión de mi madre confirmó que era algo mas que uno de esos golpes de los de curar con lo del culito de rana. Los puntos de sutura en el párpado fueron lo de menos, lo peor el pinchazo en la nalga y sobre todo el remordimiento por no haber hecho caso de las palabras de retirada. Todavía recuerdo la antitetánica pero el remordimiento lo he cambiado por una medalla. Además de la del día de la farola no tengo demasiadas, la nariz rota en otra batalla, la de cuando bajé de la escalera encima de una punta oxidada y alguna que otra cosilla sin importancia.

Todos estamos marcados. No son solamente las huellas físicas, a cicatrices, tatuajes, manchas de nacimiento y lunares se une la impronta de lo vivido. Esto último se revela en lo sentido y nos ata y une a otros sin buscarlo ni advertirlo. Si cruzamos camino solemos reconocernos en un algo indefinido que se nos hace conocido. Son esas personas con las que estás a gusto y sientes como casa desde un principio, aunque para mí es el brillo de los ojos lo que es distinto. Cuando lo siento lo persigo porque muchas de esas almas acaban en mi tribu.

Las marcas, como las canas y las arrugas son mis medallas, los trofeos que dan cuenta de mis historias, que explican por qué también soy lo que he sido. Mi gente son personas extraordinarias que consiguen alzarme sobre la vida sin más límite que mi propio brillo. Aparecen de vez en cuando, algunas ya fueron, otras se han ido pero todas me acompañan, me iluminan y aligeran el camino.


Cristina González Castro

EXPERTA EN EJERCICIO Y CÁNCER, EN MARCHA NÓRDICA, COACH Y DIVULGADORA

  • Grado en Radioterapia y Oncología por la University of London
  • Grado en Ciencias del Deporte, la Salud y el Ejercicio por la University of Surrey
  • Posgrado en Psicología Positiva Aplicada y Psicología del Coaching por la University of East London

VOZ PROPIA

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