NAMASTÉ

«Ya no es, creo que está en un sitio mejor». La mujer de la India era menuda, de ademanes solmenes, el pelo cano atado en una cola y semblante más bien serio aunque cuando no la escondía lucía una increíble sonrisa. Nuestro encuentro fue fortuito, uno de esos regalos inesperados con los que la vida me tiene ganada. En cuanto nos vimos nos saludamos sin palabras. Fue extraño, como si de un reencuentro se tratara y es que había algo extremadamente cotidiano en su mirada. Nos reuníamos en un parque ajenas a nuestra curiosa estampa, una anciana y una chica sentadas en un banco cara a cara. Absorta me empapaba con sus palabras y ella me indicó que debía recordarlas y enseñarlas. Fueron pocos días pero mucho lo compartido, hablamos de la vida, me enseñó ejercicios y me arropó con una sabiduría y una dulzura inusitadas. También recuerdo la despedida y mi vista nublada por las lágrimas. Desde entonces me acompaña. Años mas tarde volvimos a vernos en pantallas, la última vez hace unos meses, ella muy débil en su casa y yo junto al mar en la playa. Hace unos días recibí esas palabras. Aunque la mujer de la India está en un sitio mejor, todavía siento su mirada.


Cristina González Castro

EXPERTA EN EJERCICIO Y CÁNCER, EN MARCHA NÓRDICA, COACH Y DIVULGADORA

  • Grado en Radioterapia y Oncología por la University of London
  • Grado en Ciencias del Deporte, la Salud y el Ejercicio por la University of Surrey
  • Posgrado en Psicología Positiva Aplicada y Psicología del Coaching por la University of East London

VOZ PROPIA

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