CÁNCER Y COACHING

Se sabe que un estilo de vida saludable está correlacionado positivamente con una mayor supervivencia en cáncer y que las intervenciones de coaching de salud favorecen la adopción de hábitos saludables. Éstas han mostrado mejoras tanto a nivel físico como mental, emocional y espiritual en la población general así como en pacientes crónicos y pacientes oncológicos (1).

En 2017, un equipo de investigación liderado por la Dra. Suzette Barakat de la Clínica Mayo publicó una revisión sistemática de 12 estudios en los que se había intervenido con coaching de salud a un total de 1038 pacientes oncológicos (con cáncer de mama, colorrectal, próstata y pulmón). Los pacientes mejoraron niveles de actividad física, calidad de vida y estado de ánimo (2). Este trabajo tomó como referencia la definición de coaching de salud de Wolever et al. (2015) que implica un proceso centrado en el paciente, dirigido a la consecución de ciertos objetivos relacionados con un estilo de vida saludable y catalizado mediante el autoconocimiento, una formación específica y la monitorización de resultados con la ayuda de un coach (3).

Son numerosas las voces que abogan por una atención integral de pacientes y supervivientes de cáncer que implique tanto formación como apoyo para mejorar hábitos saludables. Una interesante revisión sistemática publicada este 2020 analizó las necesidades informativas de pacientes con cáncer de mama e incluyó 18 estudios realizados por todo el mundo y publicados entre los años 2010 y 2017. El trabajo concluye que la información más demandada es acerca del diagnóstico y el tratamiento, en especial sobre el pronóstico de la enfermedad y los efectos secundarios; el segundo área en que se solicita más información es en el de las actividades cotidianas incluyendo estilos de vida, autocuidado y ejercicio físico (4). Más aún, la literatura científica muestra que las intervenciones de autocuidado tienen implicaciones positivas a largo plazo y en la calidad de vida de las personas.

El coaching de salud proporciona mejoras a nivel físico y emocional y puede adaptarse a la vía telemática (teléfono o video-conferencia). Estas cualidades lo convierten en una herramienta muy versátil y de fácil implementación para ser incluida en protocolos asistenciales como parte de un tratamiento multidisciplinar en pacientes y supervivientes oncológicos (1,2,5).

Referencias:

1. Stan, D. L., Cutshall, S. M., Adams, T. F., Ghosh, K., Clark, M. M., Wieneke, K. C., … & Butts, A. M. (2020). Wellness Coaching: An Intervention to Increase Healthy Behavior in Breast Cancer Survivors. Clinical Journal of Oncology Nursing24(3), 305-315.

2. Barakat, S., Boehmer, K., Abdelrahim, M., Ahn, S., Al-Khateeb, A. A., Villalobos, N. A., … & Spencer-Bonilla, G. (2018). Does health coaching grow capacity in cancer survivors? A systematic review. Population health management21(1), 63-81.

3. Wolever, R. Q., Simmons, L. A., Sforzo, G. A., Dill, D., Kaye, M., Bechard, E. M., … & Yang, N. (2013). A systematic review of the literature on health and wellness coaching: defining a key behavioral intervention in healthcare. Global advances in health and medicine2(4), 38-57.

4. Sheikhtaheri, A., Nahvijou, A., & Mashoof, E. (2020). Information Needs of Women with Breast Cancer: A Review of the Literature. Frontiers in Health Informatics9(1), 30.

5. Post, L., & Liefbroer, A. I. (2019). Reducing distress in cancer patients—A preliminary evaluation of short‐term coaching by expert volunteers. Psycho-oncology28(8), 1762.


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Cristina González Castro: Posgrado en Psicología Positiva Aplicada y Psicología del Coaching; Grado universitario en Radioterapia y Oncología; Grado universitario en Ciencias del Deporte, la Salud y el Ejercicio.

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