PREHABILITACIÓN Y CÁNCER

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El próximo julio se celebrará en Londres el 3er Congreso Mundial de Prehabilitación. Para sumarnos a las voces que reivindican la importancia de este concepto presentamos un breve resumen de un interesante artículo firmado por investigadores canadienses acerca de la importancia de la prehabilitación en el campo de la oncología:

Así como está bien establecidos los beneficios del ejercicio físico durante y después del tratamiento oncológico, una de las áreas que más interés está despertando en los últimos tiempos es el de la prehabilitación. Esto es, la preparación del paciente previa al tratamiento y en especial a la cirugía.

En la última década se ha constatado que el éxito de una cirugía no depende únicamente de cómo vaya la intervención en sí misma sino también de la capacidad del paciente para restablecer su bienestar físico y psicológico. En este sentido los estudios realizados hasta la fecha muestran resultados prometedores en cuanto a los beneficios de una intervención de ejercicio físico previa a las intervenciones quirúrgicas en la recuperación y menor riesgo de complicaciones. Dichas intervenciones tienen el potencial de mejorar la función cardiorespiratoria y preservar la masa muscular, ambos aspectos críticos en la recuperación de una cirugía.

Pero los beneficios de una intervención de ejercicio físico previa al tratamiento pueden asimismo influenciar el resultado de otros tipos de tratamiento como la quimioterapia, la radioterapia o el tratamiento hormonal, que es sabido, tienen un impacto negativo en la capacidad funcional. De ahí que se alcen voces en defensa de la inclusión de intervenciones de ejercicio físico durante todo el proceso oncológico desde el momento mismo del diagnóstico.

Los primeros estudios de prehabilitación se realizaron en pacientes sometidos a cirugía ortopédica, en cardiópatas y en pacientes oncológicos. Diversas revisiones sistemáticas (estudios de estudios) muestran resultados positivos de intervenciones de ejercicio físico pre-cirugía en función física, calidad de vida así como menores complicaciones y tiempos de hospitalización.

Los pacientes sometidos a intervenciones quirúrgicas pasan una media de entre 7 y 9 días en el hospital, siendo la mayoría días de hospitalización post-cirugía. Además, muchos pacientes sufren fatiga, poco apetito, dolor o dificultades para dormir y para concentrarse incluso cuatro semanas post-cirugía. Se ha probado que intervenciones post-cirugía reducen hasta en un 30% las complicaciones y aceleran la recuperación, sin embargo no se ha prestado demasiado interés a las posibles intervenciones que se pueden implementar previamente.

Sin embargo, el enfoque que se propone es uno multidisciplinar en el que se intervenga desde la actividad física, la nutrición y el aspecto psicológico. Efectivamente, los resultados han sido mejores en estudios que combinaban actividad física con ejercicios respiratorios u otras estrategias para combatir la ansiedad así como intervenciones nutricionales.

Se incide asimismo tanto en la necesidad de contemplar los objetivos, necesidades y preferencias del paciente a la hora de prescribir un programa prehabilitador como en la de identificar las posibles barreras con el fin de optimizar así la adherencia al mismo.

Por último se destaca la importancia de reconocer la importancia del periodo prehabilitador como fundamental para implementar intervenciones preventivas que abunden en una mejor práctica clínica.

Referencia: Scheede‐Bergdahl, C., Minnella, E. M., & Carli, F. (2019). Multi‐modal prehabilitation: addressing the why, when, what, how, who and where next?. Anaesthesia74, 20-26.

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