FORMACIÓN EN EJERCICIO Y CÁNCER

Con el aumento exponencial de la supervivencia al cáncer en los últimos años, se vuelve crucial enfocarse en mejorar la calidad de vida de quienes están en tratamiento oncológico o conviven con la enfermedad. Aunque la literatura científica ha corroborado los beneficios del ejercicio físico (incluido el tiempo de tratamiento), los niveles de actividad física entre quienes lo padecen son insuficientes. Un estudio realizado en 2023 en el Reino Unido, que incluyó a 5.800 pacientes con cáncer de mama, próstata y colorrectal, reveló que el 57% de ellos no alcanzaba los niveles recomendados de actividad física(1).

Una reciente y relevante revisión sistemática, publicada en 2024 también en el Reino Unido, arroja luz sobre las percepciones de pacientes oncológicos respecto al ejercicio físico. Este estudio examinó los resultados de 18 estudios, predominantemente realizados en naciones occidentales industrializadas. Quienes participaron en el mismo estaban recibiendo tratamiento oncológico, ya fuera con fines curativos o paliativos, o se encontraban dentro de los seis meses posteriores a la finalización del mismo(2). El equipo investigador encontró 4 temas principales: barreras al ejercicio físico; facilitadores; experiencia; y actitud transformadora.

  1. BARRERAS AL EJERCICIO FÍSICO

Se destaca que a pesar de tener una actitud positiva hacia el ejercicio durante el tratamiento oncológico, continúan existiendo importantes barreras entre las que destacan la falta de orientación por parte del equipo médico y el miedo a empeorar la sintomatología. En concreto:

  • Efectos secundarios: siendo la fatiga la más mencionada.
  • Entorno: tiempo atmosférico y cuestiones económicas.
  • Cuestiones psicológicas: empeorar la sintomatología; miedo a pérdida de peso; autoestima y motivación bajas.
  • Falta de orientación y apoyo por parte del equipo médico.

En cuanto a la fatiga asociada al cáncer es crucial destacar que gran parte de los supervivientes no están al tanto de esta condición. A diferencia de la fatiga común, la relacionada con el cáncer no se alivia simplemente con descanso. Por el contrario, mantener niveles apropiados de actividad física tiende a mejorarla.

Resulta paradójico que una condición tan común sea tan desconocida y esto es así, en parte, debido a que no recibe la atención adecuada. Un estudio de 2021 revela que el 58% de pacientes no obtuvo información adecuada acerca de esta condición y el 41% no fue preguntado si la habían experimentado(3).

2. FACILITADORES

Entre lo que facilita que se realice ejercicio físico a lo largo del proceso oncológico, se destaca:

  • Apoyo del equipo médico y planificación y estructura del programa de ejercicio.
  • Ideas preconcebidas acerca de los beneficios del ejercicio físico y niveles de actividad física.

3. EXPERIENCIA

Quienes sí se ejercitaron mencionan que:

  • Los cambios positivos que observaron funcionaron como un elemento motivador.
  • La personalización del programa de ejercicio o fue valorado muy positivamente.
  • Destacan que las sesiones de ejercicio les proporcionaron apoyo grupal mejorando así su estado psicosocial. Se destaca, sin embargo, que la opción de ejercitarse en casa también es importante y por lo tanto deberían proporcionarse las indicaciones y el apoyo necesario.

4. ACTITUD TRANSFORMADORA

  • La experiencia previa con ejercicio físico fue un factor positivo que redundaba en mayores niveles de ejercicio físico, sin embargo, la gran mayoría no la tenía.
  • Finalmente, y muy importante, la mayoría de pacientes mostró una buena disposición para mantener o incluso incrementar sus niveles de ejercicio físico en el futuro.

La literatura científica muestra que quienes reciben información para ejercitarse lo hacen, sin embargo, el propio estamento médico admite que les faltan conocimientos apropiados, ya que no se sienten con confianza para abordar el tema del ejercicio físico con sus pacientes y desconocen a dónde referirlos.

En esta línea un estudio realizado en España y publicado este mismo año señala la falta de tiempo y no saber qué prescribir como dos de las barreras más importantes del equipo médico a la hora de recomendar ejercicio físico a sus pacientes (4).

Por otro lado, el posicionamiento de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), también publicado este 2024, se hace eco de estas mismas preocupaciones y necesidades a las que suman la falta de recursos materiales debido a la falta de unidades multidisciplinares dedicadas al ejercicio físico en oncología (5).

Se destaca por tanto la necesidad de informar y capacitar a profesionales sanitarios sobre la relación entre el ejercicio físico y el cáncer. Esto permitirá que puedan guiar a pacientes y supervivientes oncológicos en su autocuidado, fomentando su implicación activa en la actividad física, siempre con el apoyo de su equipo médico.

Para lograr este objetivo, es fundamental dotar al sistema sanitario de recursos materiales y humanos adecuados. Esto implica también la formación de profesionales del ejercicio con especialización en ejercicio oncológico, capaces de integrarse en equipos multidisciplinares. Esta integración contribuirá significativamente a mejorar la calidad de vida de los pacientes que atraviesan procesos oncológicos, ofreciendo un enfoque más completo y especializado en su tratamiento y recuperación.

Referencias:

  1. Kennedy F, Lally P, Miller NE, Conway R, Roberts A, Croker H, Fisher A, Beeken RJ (2023) Fatigue, quality of life and asso- ciations with adherence to the World Cancer Research Fund guidelines for health behaviours in 5835 adults living with and beyond breast, prostate and colorectal cancer in England: a cross-sectional study. Cancer Med 12(11):12705–12716. https:// doi.org/10.1002/cam4.5899
  2. Finch, A., & Benham, A. (2024). Patient attitudes and experiences towards exercise during oncological treatment. A qualitative systematic review. Supportive Care in Cancer32(8), 509.
  3. Schmidt M, Bergbold S, Hermann S, Steindorf K (2021) Knowl-
edge, perceptions, and management of cancer-related fatigue: the patients’ perspective. Support Care Cancer 29:2063–2071
  4. Martínez Aguirre-Betolaza, A., Dobaran Amezua, A., Yagin, F. H., Cacicedo, J., Olasagasti-Ibargoien, J., & Castañeda-Babarro, A. (2024). Do Oncologists Recommend the “Pill” of Physical Activity in Their Practice? Answers from the Oncologist and Patients’ Perspectives. Cancers16(9), 1720.
  5. Herrero López, B., Cardeña-Gutiérrez, A., Godoy Ortiz, A., Gonzaga López, A., Grueso López, A. M., Nuño Alves, A., … & Seguí Palmer, M. Á. (2024). Exercise in cancer patients: assistance levels and referral pathways—a position statement from the Spanish Society of Medical Oncology. Clinical and Translational Oncology, 1-9.

Cristina González Castro

  • Grado en Radioterapia y Oncología por la University of London
  • Grado en Ciencias del Deporte, la Salud y el Ejercicio por la University of Surrey
  • Posgrado en Psicología Positiva Aplicada y Psicología del Coaching por la University of East London

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