EJERCICIO FÍSICO Y LINFEDEMA. EVIDENCIA CIENTÍFICA

El grupo de trabajo de la American Physical Therapy Association (APTA) ha elaborado y publicado unas directrices para ayudar al equipo médico a identificar intervenciones para personas con linfedema secundario al cáncer de mama con el fin de reducir el edema. Estas directrices abarcan todo el proceso oncológico, desde el momento del diagnóstico e incluyendo después el tiempo de tratamiento y la fase de superviviencia.

Para elaborar este documento se llevaron a cabo revisiones sistemáticas de literatura científica publicada entre los años 2000 y 2019 acerca de distintas intervenciones aplicables en este campo. Finalmente el trabajo incluye un total de 209 artículos a los que se asignó un grado (alto, aceptable, bajo, inaceptable) en función de la robustez de la evidencia científica existente. Del total de publicaciones incluidas, la intervención en la que más estudios de alta calidad y de calidad aceptable se han encontrado es el ejercicio físico (14 estudios), seguida de la terapia descongestiva compleja (7 estudios).

En concreto en cuanto al ejercicio físico la evidencia muestra:

  • Evidencia alta: para intervenciones de ejercicio aeróbico y de fuerza progresivo. Aquellas personas con comorbilidades o complicaciones derivadas del tratamiento oncológico deberían ser referidas al especialista correspondiente para su valoración con el fin de realizar una prescripción de ejercicio personalizada y adecuada a las circunstancias individuales.
  • Evidencia aceptable: se recomienda la incorporación de ejercicios con una secuencia de proximal a distal en la que se emplee una respiración diafragmática. En este sentido en mi libro “22 Rudrāksas para sentirse bien” doy cuenta de 22 ejercicios de respiración en los que se sigue este orden precisamente para favorecer el retorno linfático.
  • Evidencia aceptable: hay evidencia de posibles beneficios con la combinación de compresión y ejercicio físico.

En cuanto a modalidades concretas hay evidencia de que la marcha nórdica así como el ejercicio en el agua son seguros (aunque siempre se deben monitorizar posibles efectos adversos) y producen mejoras a corto plazo en el volumen del linfedema. El trabajo con pesas también se muestra seguro utilizando compresión y siempre y cuando se haga de forma progresiva. Se indica que este trabajo debe ser individualizado y supervisado.

Este interesante documento resalta la necesidad de que se realicen más estudios ya que la evidencia existente es exigua en muchas de las intervenciones analizadas. A pesar de ello, los autores indican que el hecho de que no exista evidencia concluyente acerca de reducciones en el edema relacionado con el linfedema, no excluye que estas intervenciones puedan tener otros beneficios como mejoras en el estado psico-social y el bienestar general de este grupo de población.

Referencia: Davies, C., Levenhagen, K., Ryans, K., Perdomo, M., & Gilchrist, L. (2020). Interventions for Breast Cancer–Related Lymphedema: Clinical Practice Guideline From the Academy of Oncologic Physical Therapy of APTA. Physical Therapy.


Cristina González Castro

  • Grado en Radioterapia y Oncología por la University of London
  • Grado en Ciencias del Deporte, la Salud y el Ejercicio por la University of Surrey
  • Posgrado en Psicología Positiva Aplicada y Psicología del Coaching por la East London University

Más estudios en linfedema.

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