20 AÑOS REMANDO CONTRA EL LINFEDEMA

BCS LINFEDEMA

Hasta bien entrada la década del 2000 la recomendación a personas que habían atravesado o estaban atravesando un cáncer de mama era de abstenerse de realizar cualquier tipo de ejercicio físico vigoroso que involucrara a la parte superior del cuerpo. Nada de ejercicio de fuerza, nada de llevar las bolsas de la compra etc. La razón que se blandía era el riesgo de producir o empeorar el linfedema.

El primer trabajo científico que desafió el paradigma del mito de la relación entre el ejercicio de fuerza y el linfedema se publicó en el año 2000 por Harris y Niesen-Vertommen(1) al exponer casos de mujeres que habían sido sometidas a una disección axilar como tratamiento contra el cáncer y que competían en el deporte del Dragon Boat Racing. Desde entonces se han publicado numerosos estudios refrendando el trabajo de fuerza, no solamente como no perjudicial sino como beneficioso, para este grupo de población.

Pues bien, para ahondar en la evidencia en este campo acaba de ser publicado el primer meta-análisis(2), que examina cuantitativamente los resultados de estudios en los que se empleó el ejercicio de fuerza como intervención en pacientes con linfedema secundario al cáncer de mama. La última revisión sistemática(3) de literatura acerca de este tema fue publicada este mismo 2020 y analizaba 23 estudios publicados hasta 2017. En este nuevo trabajo se incluyen 6 estudios más publicados hasta el 31 de enero de 2020. En la revisión sistemática se incluyeron por tanto un total de 29 estudios publicados desde 1966.

Los resultados se suman a la literatura científica existente para desmontar el mito de la no recomendación del ejercicio de fuerza y avalan un giro de 180 grados del antiguo mito; el ejercicio de fuerza no solamente no es perjudicial sino que es beneficioso. Sin embargo, hacen un llamamiento a que se continúe investigando en esta área y proponen ciertas medidas de precaución:

  1. El trabajo de fuerza en pacientes con o en riesgo de linfedema debe siempre contar con el visto bueno del equipo médico
  2. La intervención de ejercicio de fuerza debe ser monitorizada para evaluar su impacto en el linfedema
  3. El programa de ejercicio de fuerza debe, ser al menos en parte, supervisado por un profesional especializado en el campo

Referencias:

  1. Harris SR, Niesen-Vertommen SL (2000) Challenging the myth of exercise-induced lymphedema following breast cancer: a series of case reports. J Surg Oncol 74:95–98 discussion 98-9
  2. Hasenoehrl, T., Palma, S., Ramazanova, D., Kölbl, H., Dorner, T. E., Keilani, M., & Crevenna, R. (2020) Resistance exercise and breast cancer–related lymphedema—a systematic review update and meta-analysis. Supportive Care in Cancer [Published online 15 May 2020]
  3. Hasenoehrl, T., Keilani, M., Palma, S., & Crevenna, R. (2020). Resistance exercise and breast cancer related lymphedema–a systematic review update. Disability and rehabilitation42(1), 26-35.

Cristina González Castro

  • Grado en Radioterapia y Oncología por la University of London
  • Grado en Ciencias del Deporte, la Salud y el Ejercicio por la University of Surrey
  • Posgrado en Psicología Positiva Aplicada y Psicología del Coaching por la East London University

Más información en ejercicio y cáncer.

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