LA MARCHA NÓRDICA EN EL PROCESO ONCOLÓGICO

modelo MN

El aumento de la supervivencia en oncología ha determinado que se llegue a hablar en algunos casos de la necesidad de tratar esta enfermedad como crónica, lo que supondría revisar los actuales marcos asistenciales desechando el viejo paradigma de que el tratamiento oncológico termina con el tratamiento médico principal(1). En este sentido, las intervenciones de ejercicio físico empleadas como complemento al tratamiento oncológico convencional, se han mostrado seguras y eficaces a la hora de mejorar la capacidad física y contrarrestar los efectos secundarios del cáncer y su tratamiento(2,3). Asimismo se han probado válidas para aumentar la calidad de vida de los supervivientes oncológicos(4), mejorando su bienestar emocional y estado psicosocial al tiempo que reducen la ansiedad y la fatiga(5). Es más, investigaciones recientes han encontrado una relación proporcional directa entre los niveles de ejercicio físico y una reducción en la tasa de mortalidad y el riesgo de padecer recurrencias y otro tipo de enfermedades crónicas como la enfermedad coronaria o la diabetes, comorbilidades comunes en este grupo de población(6-9). Sin embargo, y a pesar de la evidencia, solamente un porcentaje bajo de supervivientes alcanza los niveles de establecidos en las recomendaciones de actividad física para supervivientes oncológicos(10).

En una comunicación científica(11) que presenté en el 2018 en el European Cancer Survivorship & Rehabilitation Symposium propuse un modelo de prescripción con el objetivo de influir en los hábitos conductuales de los supervivientes oncológicos para que adopten un estilo de vida más saludable mejorando sus niveles de actividad física. ¿Cómo se puede lograr esto? Con un modelo basado en tres pilares muy sencillos:

pilares

 

  1. Educar al superviviente en los beneficios de la actividad física durante el proceso oncológico

Esta labor debería ser realizada en el propio entorno médico (centros de salud, hospitales etc), bien por el equipo sanitario o por profesionales del ejercicio debidamente cualificados, desde el momento del diagnóstico y siempre que fuere necesario en función de las necesidades en las distintas fases del proceso.

Algunos estudios señalan que los supervivientes reciben poca información relativa a los beneficios del ejercicio físico por parte del equipo médico(12,13), lo que puede llevar a la falsa creencia de que el ejercitarse pueda no ser beneficioso cuando se experimentan efectos secundarios al tratamiento o si existe fatiga. Más aún, se ha observado que los supervivientes aumentan sus niveles de actividad física cuando el equipo médico les recomienda ejercitarse de forma regular(14,15).

Es importante destacar que uno de los factores mediadores positivos para ejercitarse es el de percibir una sensación de control sobre la propia salud y el bienestar emocional(12). En esta línea, el ejercicio físico se perfila como una herramienta de uso propio que puede ayudar al superviviente a mejorar su calidad de vida, convirtiéndolo en un paciente activo y por ende más en control de su propio bienestar.

  1. Práctica segura

El equipo médico prescribirá el ejercicio físico al superviviente y lo derivará a un profesional del ejercicio debidamente cualificado(16,17). Tal prescripción se verá condicionada por el tipo de tumor y su estadio, el tratamiento y sus efectos secundarios, las comorbilidades y características personales del superviviente y los recursos disponibles.

Conviene resaltar que aquellas intervenciones realizadas bajo supervisión se han mostrado más eficaces a la hora de reportar beneficios, siendo las no supervisadas más eficaces cuando el ejercicio físico prescrito resulta en un gasto energético semanal mayor(4). Siempre que sea posible, la prescripción deberá ser individualizada a través de programas de ejercicio supervisados y personalizados(16,17) lo que permitirá maximizar los beneficios en función del momento del proceso oncológico en que se encuentre. No obstante, en los casos en que el ejercicio supervisado no sea posible, el equipo médico deberá proveer al superviviente con pautas de ejercicio que éste pueda desarrollar de forma autónoma; la falta de recursos nunca debe suponer una barrera a que los supervivientes eviten la inactividad(16,17).

  1. Crear un hábito saludable

Dados los incuestionables beneficios fisiológicos y psicológicos del ejercicio físico y la baja tasa de niveles de actividad física en este grupo de población, el fin último de la prescripción de ejercicio debe ser de crear un hábito saludable que de esta manera redunde en una mayor calidad de vida del superviviente(4,18,19).

VENTAJAS DE LA MARCHA NÓRDICA

La marcha nórdica es una modalidad relativamente joven ya que surge como disciplina propiamente dicha en el año 2000(20). A pesar de que son necesarios más estudios, diversos trabajos muestran resultados prometedores de su empleo como intervención para el control, tratamiento y rehabilitación de distintas patologías(21-24).

En supervivientes oncológicos los estudios realizados se centran en cáncer de mama resultando en mejoras en la actividad muscular del tronco(25) y en la postura(26). Asimismo, otro estudio encontró un aumento del rango de movimiento del hombro afectado por el tratamiento (rotación externa, abducción y flexión frontal) tras 10 sesiones supervisadas de MN(14). La literatura científica también ha constatado que una intervención de MN de 12 semanas en mujeres con atralgia asociada al tratamiento con inhibidores de aromatasa logró que éstas aumentaran sus niveles de actividad física y redujeran el dolor articular sin producir o exacerbar el linfedema(27). Asimismo intervenciones de MN resultaron en mejoras en las medidas circunferenciales antropométricas del brazo en mujeres con linfedema secundario al cáncer de mama(28,29). Sin embargo, en el estudio realizado por Di Blasio et al y en el que tuve la oportunidad de colaborar(28), se subraya que la obtención de los beneficios derivados del MN quedan supeditados a una práctica regular con una técnica correcta con especial atención al movimiento de las manos. Por ello y para no demorar los efectos beneficiosos del ejercicio físico en este grupo de población durante el período de aprendizaje de la técnica de MN recomiendan completar las sesiones con una serie de ejercicios específicos para la prevención y/o control del linfedema dirigidos por profesionales debidamente cualificados en el campo.

Por otro lado, teniendo en cuenta que el envejecimiento es uno de los factores de riesgo fundamentales para desarrollar cáncer resulta interesante constatar que una de las áreas en las que más se está investigando es la de los adultos mayores. Así, una reciente revisión sistemática incluyendo 15 estudios muestra a la marcha nórdica como ejercicio físico aeróbico seguro y accesible para prescribir a adultos mayores con el fin de mejorar la función cardiovascular, la fuerza muscular, el equilibrio y la calidad de vida(30).

La MN presenta ciertas ventajas (31) que lo hacen una intervención susceptible de facilitar la superación de las barreras al ejercicio físico existentes en supervivientes oncológicos: está asociado a un bajo índice de esfuerzo percibido, genera buena adherencia y es de fácil aprendizaje e implementación.

ventajas mn

  • Bajo índice de esfuerzo percibido

Una de las mayores ventajas de la MN es que, comparado con caminar sin bastones, y a pesar de que la incorporación del trabajo de la musculatura de la parte superior del cuerpo aumenta el gasto energético(32), el esfuerzo percibido es más bajo(21,33,34). En oncología esto es de especial relevancia ya que independientemente del tipo de cáncer y tratamiento, la fatiga relativa al cáncer es una de las secuelas más comunes y que más afectan a la calidad de vida(12,35,36) constituyendo una de las principales barreras al ejercicio para supervivientes oncológicos(12,37,38). Es más, a pesar de que sus mecanismos no son del todo entendidos, se ha encontrado que el ejercicio físico es una de las intervenciones más efectivas para combatir la fatiga relativa al cáncer(39-44). Más aún, una reciente revisión sistemática concluye que una intervención de ejercicio físico, por si sola o en combinación con terapia cognitiva, mejoran los síntomas de la fatiga relativa al cáncer mejor que las intervenciones farmacológicas tanto durante como una vez finalizado el tratamiento(39). De forma similar, un meta-análisis (esto es, estudio de estudios con análisis estadístico de los resultados) corrobora los efectos positivos del ejercicio físico en síntomas de fatiga relativa al cáncer tanto durante como después del tratamiento(41).

  • De fácil adherencia

La adherencia a los programas de ejercicio (esto es, ser constante con la actividad) es crucial para la obtención de los beneficios derivados de los mismos. Así, las estrategias para garantizarla pasan por incorporar intervenciones de ejercicio físico atractivas y perdurables en el tiempo. Es por tanto significativo constatar que caminar es la forma de actividad física preferida por los supervivientes de cáncer(12). Más aún, el hecho de que se trate de una actividad social también aporta beneficios, así, una revisión sistemática y meta-análisis de los beneficios de caminar en grupo mostró que esta actividad tenía buenas tasas de aceptación y adherencia(45).

  • De fácil aprendizaje

Frente a otras actividades que precisan de largos periodos técnicos de aprendizaje, el hecho de que el patrón básico de la técnica diagonal sea la caminata natural hace relativamente fácil adquirir las habilidades necesarias para poder ser practicada de forma grupal o autónoma. En un estudio(46) reciente se observó que el patrón motor y coordinación musculares son similares en ambas actividades por lo que la MN no es una actividad de mayor complejidad motora, si bien la intensidad de activación muscular se intensifica en la parte superior del cuerpo durante el empuje activo a través del bastón durante el braceo(47).

  • De fácil implementación

Junto con la fatiga, la falta de tiempo es una de las barreras al ejercicio cardinales en supervivientes oncológicos(12). Por otro lado las recomendaciones de ejercicio permiten fraccionar el tiempo dedicado a ejercitarse en función de las capacidades individuales(10,16,17). En este sentido la MN se puede desarrollar en prácticamente en cualquier superficie y con material mínimo (un par de bastones específicos y ropa y calzado cómodos para caminar). Es por ello una actividad de gran versatilidad a la hora de incorporarla a la rutina diaria. De igual modo, y en virtud de los pocos recursos materiales necesarios para su práctica, se trata de una intervención apta para ser implementada desde un entorno asistencial sanitario o comunitario.

La MN es una forma de ejercicio aeróbico que en base a sus características puede superar las barreras al ejercicio físico en supervivientes oncológicos. Se propone por tanto un modelo de prescripción de ejercicio basado en educar al superviviente y en el que se le facilite el acceso a esta disciplina con el objetivo de que las personas cobren protagonismo en el manejo de su propio cuidado.


En este artículo he empleado la definición de «superviviente de cáncer» a que se refiere Schmitz et al. (2010) es decir, toda aquella persona desde que es diagnosticada hasta el final de la vida.

Schmitz, K.H., Courneya, K.S., Matthews, C., Demark-Wahnefried, W., Galvão, D.A., …Pinto, B.M. (2010). American College of Sports Medicine roundtable on exercise guidelines for cancer survivors. Medicine & Science in Sports & Exercise, 42:1409-1426.

Autora: Cristina González Castro

  • Graduada en Ciencias del Deporte, la Salud y el Ejercicio por la Universidad de Surrey
  • Graduada en Radioterapia y Oncología por la Universidad de Londres
  • Posgrado en Psicología Positiva Aplicada y Psicología del Coaching  por la University of East London
  • Instructora de marcha nórdica y formadora de Instructores/a para la Federación Internacional de Nordic Walking (INWA)

Bibliografía

  1. McCorkle R, Ercolano E, Lazenby M, Schulman‐Green D, Schilling LS, Lorig K, et al. Self‐management: Enabling and empowering patients living with cancer as a chronic illness. CA Cancer J Clin. 2011;61: 50-62
  2. Alpa, P. V. et al. American College of Sports Medicine Roundtable Report on Physical Activity, Sedentary Behavior, and Cancer Prevention and Control. (2019) Medicine & Science.
  3. Garcia DO, Thomson CA. Physical activity and cancer survivorship. Nutr Clin Pract. 2014; 29: 768-779
  4. Sweegers MG, Altenburg TM, Chinapaw MJ, Kalter J, Verdonck-de Leeuw IM, Courneya KS el al. Which exercise prescriptions improve quality of life and physical function in patients with cancer during and following treatment? A systematic review and meta-analysis of randomised controlled trials. Br J Sports Med. 2018;52: 505-513
  5. Mishra SI, Scherer R W, Snyder C, Geigle, P, Gotay, C. Are Exercise Programs Effective for Improving Health-Related Quality of Life Among Cancer Survivors? A Systematic Review and Meta-Analysis. Oncol Nurs Formu. 2014;41:326-342
  6. Gerritsen JK, Vincent AJ. Exercise improves quality of life in patients with cancer: a systematic review and meta-analysis of randomised controlled trials. Br J Sports Med. 2015;50:793-803
  7. Friedenreich CM, Neilson HK, Farris MS, Courneya KS. Physical Activity and Cancer Outcomes: A Precision Medicine Approach.  Cancer Res.2016;22:4766-4775
  8. Cormie P, Zopf EM, Zhang X, Schmitz KH. The impact of exercise on cancer mortality, recurrence, and treatment-related adverse effects. Epidemiolo rev. 2017;39: 71-92
  9. Ammitzbøll G., Søgaard K, Karlsen RV, Tjønneland A, Johansen C, Frederiksen K. Physical activity and survival in breast cancer. Eur J Cancer. 2016;66: 67-74
  10. Schmid D, Leitzmann MF. Association between physical activity and mortality among breast cancer and colorectal cancer survivors: a systematic review and meta-analysis. Ann Oncol. 2014; 25: 1293-1311
  11. González Castro, C. y Mora Fernández, M. Comunicación escrita en el European Cancer Survivorship & Rehabilitation Symposium. (2018) Copenhague (Dinamarca).
  12. Clifford BK, Mizrahi D, Sandler CX, Barry BK, Simar D, Wakefield C. Et al. Barriers and facilitators of exercise experienced by cancer survivors: a mixed methods systematic review. Support Care Cancer. 2017; 26: 685-700
  13. Smith L, Croker H, Fisher A, Williams K, Wardle J, Beeken RJ. Cancer survivors’ attitudes towards and knowledge of physical activity, sources of information, and barriers and facilitators of engagement: A qualitative study. Eur J Cancer Care. 2017;26(4) e12641
  14. Fischer MJ, Krol-Warmerdam EM, Ranke GM, Vermeulen HM, Van der Heijden J, Nortier JW et al. Stick together: A nordic walking group intervention for breast cancer survivors. J Psychosoc Oncol. 2015;33: 278-296
  15. Fisher A, Williams K, Beeken R, Wardle J. Recall of phyisical activity advice was associated with higher levels of physical activity in colorectal cancer patients BMJ Open. 2015; 5(4) e006853
  16. Schmitz, K. H. et al. Exercise Is Medicine in Oncology: Engaging Clinicians to Help Patients Move Through Cancer. (2019) A Cancer Journal for Clinicians.
  17. Wolin KY, Schwartz AL, Matthews CE, Courneya KS, Schitz KH. Implementing the exercise guidelines for cancer survivors. J Support Onocol. 2012;10: 171-177
  18. Galvão DA, Newton RU, Gardiner RA, Girgis A, Lepore SJ, Stiller A et al. Compliance to exercise‐oncology guidelines in prostate cancer survivors and associations with psychological distress, unmet supportive care needs, and quality of life. Psycho‐Oncol. 2015;24: 1241-1249
  19. Fisher A, Williams K, Beeken R, Wardle J. Recall of phyisical activity advice was associated with higher levels of physical activity in colorectal cancer patients BMJ Open. 2015; 5(4) e006853
  20. Zurawik MA. A brief history of Nordic Walking. Journal of Education, Health and Sport. 2016;6:802-809
  21. Tschentscher M, Niederseer D, Niebauer J. Health benefits of Nordic walking: a systematic review. Am J Prev Med. 2013;44:76-84
  22. Morgulec-Adamowicz N, Marszalek J, Jagustyn P. Nordic Wal- king – A new form of adapted physical activity. Hum Mov Sci. 2011;12:124-32
  23. Bombieri F, Schena F, Pellegrini B, Barone P, Tinazzi M, Erro R. Walking on four limbs: A systematic review of Nordic Walking in Parkinson disease. Parkinsonism Relat Disord. 2017;38: 8-12
  24. Cugusi L, Manca A, Yeo TJ, Bassareo PP, Mercuro G, Kaski JC. Nordic walking for individuals with cardiovascular disease: A systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Eur J Prev Cardiol. 2017;24:1938-1955
  25. Hanuszkiewicz J, Malicka I, Woźniewski M. The effects of selected forms of physical activity on trunk muscle function in women following breast cancer treatment. Isokinet Exer Sci. 2014;22:27-35.
  26. Hanuszkiewicz J, Malicka I, Barczyk-Pawelec K, Woźniewski M. Effects of selected forms of physical activity on body posture in the sagittal plane in women post breast cancer treatment. J Back Musculoskelet Rehabil. 2015;28:35-41
  27. Fields J, Richardson A, Hopkinson J, Fenlon D. Nordic Walking as an Exercise Intervention to Reduce Pain in Women With Aromatase Inhibitor–Associated Arthralgia: A Feasibility Study. J Pain Symptom Manage. 2016;52:548-559
  28. Di Blasio A, Morano T, Bucci I, Di Santo S, D’Arielli A, Gonzalez C. Et al. Physical exercises for breast cancer survivors: effects of 10 weeks of training on upper limb circumferences. J Phys Ther Sci. 2016;28: 2778-84
  29. Jonsson C, Johansson K. Pole walking for patients with breast-related arm lymphedema. Physiother Theor Pract. 2009;25:165-73
  30. Bullo V, Gobbo S, Vendramin B, Duregon F, Cugusi L, Di Blasio A. Et al. Nordic Walking Can Be Incorporated in the Exercise Prescription to Increase Aerobic Capacity, Strength, and Quality of Life for Elderly: A Systematic Review and Meta-Analysis. Rejuvenation res. 2018; 21: 141-161
  31. González Castro, C. El Nordic Walking como ejercicio físico a prescribir en pacientes afectados de linfedema secundario al cáncer de mama. Apunts Med Esport. 2013;48: 97-101
  32. Pellegrini B, Peyré-Tartaruga LA, Zoppirolli C, Bortolan L, Bacchi E, Figard-Fabre H. Exploring Muscle Activation during Nordic Walking: A Comparison between Conventional and Uphill Walking. PLoS ONE. 2015;10(9): e0138906
  33. Church TS, Earnest CP, Morss GM.  Field testing of physiological responses associated with Nordic walking. Res Q Exerc Sport and Sport. 2002;73: 296-300
  34. Figard-Fabre H, Fabre N, Leonardi A, Schena F.  Efficacy of Nordic walking in obesity management. Int J Sports Med. 2011;32: 407-14
  35. Bower JE. Cancer-related fatigue—mechanisms, risk factors, and treatments. Nat Rev Clin Oncol. 2014;11:597-609
  36. Berger AM, Gerber LH, Mayer DK. Cancer- related fatigue. Cancer. 2012;118:2261-2268
  37. Smith L, Croker H, Fisher A, Williams K, Wardle J, Beeken RJ. Cancer survivors’ attitudes towards and knowledge of physical activity, sources of information, and barriers and facilitators of engagement: A qualitative study. Eur J Cancer Care. 2017;26(4) e12641
  38. Ormel HL, Schoot GF, Sluiter WJ, Jalving M, Gietema JA., Walenkamp ME. Predictors of adherence to exercise interventions during and after cancer treatment: a systematic review.  2017;27(3): 713-724
  39. Mustian KM, Alfano CM, Heckler C, Kleckner AS, Kleckner IR, Leach, CR et al. Comparison of Pharmaceutical, Psychological, and Exercise Treatments for Cancer-Related Fatigue: A Meta-analysis. JAMA Oncol. 2017;3: 961-968
  40. Lipsett A, Barrett S, Haruna F, Mustian K, O’Donovan A. The impact of exercise during adjuvant radiotherapy for breast cancer on fatigue and quality of life: A systematic review and meta-analysis. Breast. 2017;32: 144-155
  41. Dennett AM, Peiris CL, Shields N, Prendergast LA, Taylor NF. Moderate-intensity exercise reduces fatigue and improves mobility in cancer survivors: a systematic review and meta-regression. J Physiother. 2016;62:68-82
  42. Van Vulpen JK, Peeters PH, Velthuis MJ, Van der Wall E, May AM. Effects of physical exercise during adjuvant breast cancer treatment on physical and psychosocial dimensions of cancer-related fatigue: A meta-analysis. Maturitas. 2016;85: 104-111
  43. Echávez FM, Jiménez EG, Bautista JC, Vélez RR. Intervenciones con actividad física supervisada en el manejo de la fatiga relacionada al cáncer: una revisión sistemática. Nutr Hosp. 2014;30:486-497
  44. Meneses-Echávez JF, González-Jiménez E, Ramírez-Vélez R. Effects of Supervised Multimodal Exercise Interventions on Cancer-Related Fatigue: Systematic Review and Meta-Analysis of Randomized Controlled Trials. Biomed Res Int. 2015; 328636
  45. Hanson S, Jones A. Is there evidence that walking groups have health benefits? A systematic review and meta-analysis. Br J Sports Med. 2015;49:710-715
  46. Pellegrini, B., Boccia, G., Zoppirolli, C., Rosa, R., Stella, F., Bortolan, L., … & Schena, F. (2018). Muscular and metabolic responses to different Nordic walking techniques, when style matters. PloS one13(4), e0195438.
  47. Boccia, G., Zoppirolli, C., Bortolan, L., Schena, F., & Pellegrini, B. Shared and task‐specific muscle synergies of Nordic walking and conventional walking. Scandinavian Journal of Medicine & Science in Sports. 2018; 28(3):905-918

Los comentarios están cerrados.

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: